Grabada en la arena
Regina Calcaterra
Desde la perspectiva que le permite un helicóptero gubernamental, Regina Calcaterra sobrevuela el desastre que ha dejado el huracán Sandy en su amada Long Island como si se tratara del recuento de los daños de su temible y avinagrada niñez, que grabó hondas marcas en su interior pero que asimismo la fue fraguando hasta dotarla de una conmovedora fortaleza.Grabada en la arena cuenta la historia real de cinco hermanos que se las arreglan para sobrevivir cada dÃa durmiendo en la calle o escondiéndose de los caseros que llegan a cobrar la renta en ausencia de su mamá; hurgando en contenedores de ropa desechada por las organizaciones de beneficencia; soportando el invierno del norte sin calefacción, cavando túneles en la nieve congelada de la puerta para poder salir a la escuela un dÃa sà y un dÃa no, y rascando del fondo de los frascos de crema de manà que se ven orillados a robar de la tienda para aplacar al estómago. Regina, Camille, Cherie, Rosie y Norman se cuidan entre sà y resisten a una infancia brutalmente dolorosa, de una insondable crudeza, a manos de Cookie, quien, al igual que el tÃtulo de madre que le negaran sus hijos, ha extraviado todo sentido de responsabilidad y compasión maternal, hundida en el resentimiento, el alcohol y la violencia exacerbada. Situada en gran parte en el estado de Nueva York, la novela recorre varias décadas desde principios de los años setenta de la lucha interminable de Regina y sus hermanos por integrarse a la vida de una manera digna. Siendo una niña de trece y desde su posición actual como funcionaria pública, Regina cuestiona su circunstancia y hace una acerba crÃtica del sistema de justicia y atención a menores en problemas, pero decide retribuir con su vitalidad a toda prueba al Estado y a la comunidad que la vio crecer y que, con todos sus bemoles, le tendió la mano para salir adelante. El mundo de los Calcaterra está minado por el hambre, la indefensión y la intemperie; el rechazo de un padre huidizo, el peligro y la incomodidad de la vida en hogares sustitutos, el abuso y la insensibilidad del universo adulto que los rodea; el miedo, la incertidumbre, el abandono, la pérdida sin tregua, la certeza de marginalidad y el temor a la indigencia y al fracaso; los entresijos de las relaciones familiares, la madurez obligada, la batalla por la sobrevivencia más elemental y por la incorporación a la sociedad. Sin embargo, subsiste la posibilidad de sortear todo eso gracias a los fuertes lazos fraternales y a una tremenda determinación, alentada por algún mÃnimo gesto o una que otra palabra clave de maestros y conocidos de Regina, cuyo carácter resuelto la distingue ante la adversidad porque, con todo y por todo, Regina no acepta un no como respuesta. Una verdadera historia de superación más allá de lo razonable.<br><br><b>English Description</b><br><br>Jeannette Walls grew up with parents whose ideals and stubborn nonconformity were both their curse and their salvation. Rex and Rose Mary Walls had four children. In the beginning, they lived like nomads, moving among Southwest desert towns, camping in the mountains. Rex was a charismatic, brilliant man who, when sober, captured his children's imagination, teaching them physics, geology, and above all, how to embrace life fearlessly. Rose Mary, who painted and wrote and couldn't stand the responsibility of providing for her family, called herself an "excitement addict." Cooking a meal that would be consumed in fifteen minutes had no appeal when she could make a painting that might last forever.<br>Later, when the money ran out, or the romance of the wandering life faded, the Walls retreated to the dismal West Virginia mining town -- and the family -- Rex Walls had done everything he could to escape. He drank. He stole the grocery money and disappeared for days. As the dysfunction of the family escalated, Jeannette and her brother and sisters had to fend for themselves, supporting one another as they weathered their parents' betrayals and, finally, found the resources and will to leave home.<br><br>What is so astonishing about Jeannette Walls is not just that she had the guts and tenacity and intelligence to get out, but that she describes her parents with such deep affection and generosity. Hers is a story of triumph against all odds, but also a tender, moving tale of unconditional love in a family that despite its profound flaws gave her the fiery determination to carve out a successful life on her own terms.<br><br>For two decades, Jeannette Walls hid her roots. Now she tells her own story. A regular contributor to MSNBC.com, she lives in New York and Long Island and is married to the writer John Taylor.