Maxwell Broadbent ha sido un personaje difícil toda su vida. Inició su fortuna saqueando tumbas y ha acabado poseyendo una de las colecciones particulares de obras de arte más exquisitas (y caras) del mundo. Ahora le han diagnosticado un cáncer irreversible, y pide a sus tres hijos que vayan a verle. Cuando Tom, Vernon y Philip llegan a la mansión de su padre en Nuevo México, se encuentran con la casa vacía y la colección desaparecida. Solo queda una cinta de vídeo. Con el último desafío del anciano. Ha decidido ir a morir y ser enterrado en una tumba, cuyo paradero solo conoce él. Y se ha llevado consigo lo que más amaba: su colección de arte, valorada en quinientos millones de dólares, que sus hijos esperaban con tanta ansia heredar… para repartírsela y venderla.